La Mega Drive Mini no fue la primera miniconsola, pero es la mejor de todas

Sobre el papel, hacer miniconsolas no tiene mucho misterio: reunir en un SOC software de hace dos o tres décadas bajo una carcasa que quepa en la palma de tu mano. Se añaden uno o dos mandos a la ecuación y, para redondear el efecto nostalgia, se presenta en una cajita lo más fiel a la original, siendo esto último un pequeño gran gesto para veteranos y coleccionistas.


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